El miércoles 2 de Diciembre nos instalamos desde las 11 de la mañana en el kiosko de la plaza de San Fernando, y quisimos, como parte de la entrega de celebración de nuestros 15 años a la comunidad, realizar una Feria de Poesía.
La jornada transcurrió junto al ir y venir de los estudiantes en sus últimos días de colegio; las dueñas de casa que camino a la feria o de vuelta de ella hacia sus hogares, quisieron quedarse junto a nosotros un momento, a escuchar la poesía que leían los miembros del Pablo, o la que subían ellas mismas a leer del folleto que se imprime cada año; o funcionarios y trabajadores, que iban hacia su trabajo o venían de vuelta, y también de todos quienes por alguna razón debieron transitar por la plaza ese día, y se quedaron un instante para compartir la magia de la palabra escrita.
En el kiosko teníamos un computador y una impresora, y cada persona que así lo quiso, pudo contar parte de su historia, o una situación puntual por la que estaba atravesando, para que uno de nosotros escribiera unos versos que relataran poéticamente su situación. También hubo algunos que prefirieron escribir ellos mismos una poesía, y dejarla sobre un lienzo destinado para ello, que exponía la sensibilidad literaria de los que se atrevieron a participar.
Entre canto y poesía fue transcurriendo la jornada, a la que se sumaron algunos amigos que quisieron entregar su granito de arena a nuestra celebración de aniversario, e interpretaron algunos temas que eran coreados por todos los asistentes al lugar.
La plaza continuaba su quehacer de cobijar y recibir a los niños que andaban en autitos, mientras sus padres se sentaban cerca del kiosko a disfrutar de la cálida tarde, y de las canciones y los versos; al que quería caminar de regreso a su casa al salir del trabajo y debía cruzarla, pero se quedaba también a escucharnos, a conocernos, a escribir y dejar su poema en el lienzo, o simplemente a leer los que ya se habían escrito.
Para todo el que anduvo ese día por la plaza, fue un día diferente, un día en que las letras brillaron y se hicieron realidad para entregar un mensaje distinto, para ser parte de la Feria de Poesía de celebración del Décimo Quinto cumpleaños del Centro de Extensión Cultural Pablo Neruda de San Fernando, y dejar en cada uno de quienes participaron de alguna forma con nosotros, el recuerdo de haber sido protagonista de los versos que se quedaron prendidos entre las hojas de los árboles que la tarde lentamente pintaba con su dorado silencio.
La jornada transcurrió junto al ir y venir de los estudiantes en sus últimos días de colegio; las dueñas de casa que camino a la feria o de vuelta de ella hacia sus hogares, quisieron quedarse junto a nosotros un momento, a escuchar la poesía que leían los miembros del Pablo, o la que subían ellas mismas a leer del folleto que se imprime cada año; o funcionarios y trabajadores, que iban hacia su trabajo o venían de vuelta, y también de todos quienes por alguna razón debieron transitar por la plaza ese día, y se quedaron un instante para compartir la magia de la palabra escrita.
En el kiosko teníamos un computador y una impresora, y cada persona que así lo quiso, pudo contar parte de su historia, o una situación puntual por la que estaba atravesando, para que uno de nosotros escribiera unos versos que relataran poéticamente su situación. También hubo algunos que prefirieron escribir ellos mismos una poesía, y dejarla sobre un lienzo destinado para ello, que exponía la sensibilidad literaria de los que se atrevieron a participar.
Entre canto y poesía fue transcurriendo la jornada, a la que se sumaron algunos amigos que quisieron entregar su granito de arena a nuestra celebración de aniversario, e interpretaron algunos temas que eran coreados por todos los asistentes al lugar.
La plaza continuaba su quehacer de cobijar y recibir a los niños que andaban en autitos, mientras sus padres se sentaban cerca del kiosko a disfrutar de la cálida tarde, y de las canciones y los versos; al que quería caminar de regreso a su casa al salir del trabajo y debía cruzarla, pero se quedaba también a escucharnos, a conocernos, a escribir y dejar su poema en el lienzo, o simplemente a leer los que ya se habían escrito.
Para todo el que anduvo ese día por la plaza, fue un día diferente, un día en que las letras brillaron y se hicieron realidad para entregar un mensaje distinto, para ser parte de la Feria de Poesía de celebración del Décimo Quinto cumpleaños del Centro de Extensión Cultural Pablo Neruda de San Fernando, y dejar en cada uno de quienes participaron de alguna forma con nosotros, el recuerdo de haber sido protagonista de los versos que se quedaron prendidos entre las hojas de los árboles que la tarde lentamente pintaba con su dorado silencio.
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